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Cocina

Banquetes homéricos

En la “Ilíada” y en la “Odisea” abundan las alusiones a la comida, pero sin gusto culinario alguno. Sus héroes sólo comen carne asada y pan y beben vino aguado. Sus dioses aún son más parcos.

Banquetes homéricosEl griego Ateneo de Naucratis (s. II), al comienzo de su Banquete de los eruditos, hace un estudio pormenorizado sobre la comida en las dos obras de Homero, la Ilíada y la Odisea. Afirma que sus protagonistas sólo comían “carnes asadas, y en su mayor parte de vacuno”.

Hablando de las comilonas que se daban los “pretendientes” en Ítaca a expensas de la hacienda del ausente Ulises, comenta: “Incluso a los pretendientes, soberbios como eran, y entregados a los placeres, no les presenta ni comiendo pescado, ni aves, ni pastas de miel, sino que procura con todas sus fuerzas suprimir los hechizos de los cocineros (¡)”.

E insiste: “Homero no presenta a sus héroes consumiendo ninguna otra cosa que no sea carne, y se la preparan ellos mismos. En efecto, no tiene nada de ridículo ni de vergonzoso verlos aderezar y cocinar personalmente la comida. Por tanto, se ocupaban de servirse a sí mismos”. Y pone el ejemplo de Ulises, “diestro como ningún otro en trinchar y apilar el fuego” (traducción de L. Rodríguez-Noriega en Gredos).

Ateneo comenta otros aspectos del tema. Por ejemplo, dedica un capítulo a las diferentes comidas a lo largo del día: desayuno, almuerzo, merienda y cena. En otro habla del desarrollo de los banquetes: cómo comían sentados en asientos cubiertos con pieles o cojines, con una mesita al lado en que se servían la carne ya partida, siempre en porciones iguales (“igualitarios” dice Homero de los banquetes) y cestitos con trozos de pan.

El erudito griego no se olvida del “vino en Homero”: como es sabido lo normal era que lo tomaran mezclado con agua en diversas proporciones, acompañado de algún alimento. El abuso del vino puro, “dulce como la miel”, hace perder la cabeza y provoca peleas y desgracias. Nieves Fidalgo, la cocinera de “La Aventura de la Historia”, desgrana en este número “la vida frugal y autosuficiente” que Homero dispuso para todos sus personajes, fueran hombres o dioses.

 




nº 122

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