|
Arte para orar
Los Libros de Horas eran pequeños devocionarios, cuajados de preciosas miniaturas, para el uso particular de los reyes y grandes nobles de la Baja Edad Media y del Renacimiento.
Muy pocos libros de horas se han conservado hasta hoy, pero figuran con todos los honores entre las joyas bibliográficas de las principales bibliotecas y museos del mundo.
Ilustrados con ricas y profusas miniaturas, los libros de horas eran manuales de oración para laicos que, durante los tiempos de su mayor vigencia y esplendor, la Baja Edad Media y los comienzos del Renacimiento, constituyeron preciados objetos de piedad al alcance tan sólo de los privilegiados, reyes y grandes nobles, a los que se irían sumando poco a poco algunos burgueses, en unos momentos en que la escritura y la lectura habían ya rebasado los límites de los monasterios y que una cultura civil y unas nuevas formas de devoción, más espiritualista e individual, se abrían paso en las ciudades y en las Cortes.
Asunción Doménech, historiadora, explica en este número cómo estos códices maravillosos de páginas de vitela ricamente ilustrados nos transportan, por el estilo de sus ilustraciones, a momentos áureos de la miniatura del Gótico internacional, fundamentalmente producidos en talleres especializados de los Países Bajos o Francia, y singularmente en el entorno de los duques de Borgoña, así como a cuajadas muestras del clasicismo renacentista. Cuando la imprenta entró en el juego, los libros de horas experimentaron cierta generalización. Comenzarían a editarse en papel e ilustrarse con imágenes xilográficas, dando lugar a unos productos para un público más amplio, que no podían compararse ni por asomo con aquellos ejemplares únicos. Fue, sin embargo, el primer paso de un lento declive que llevaría a su desaparición entre los avatares de la crisis de la Reforma-Contrarreforma. |